En el año 1221 San Francisco de Asís escribe su primera regla, la primera con una dimensión misionera, y la primera que hace referencia al modo de comportarse los hermanos que son enviados entre creyentes de otras confesiones. Después del primer balance del envío de los hermanos en misión itinerante, el capítulo 16 de esta primera forma de vida, Francisco propone a los hermanos dos maneras de comportarse espiritualmente, la primera que lo hermanos “no participen en pleitos ni controversias, y la segunda que estén sometidos a toda criatura humana por causa de Dios confesando simplemente que son cristianos. A lo largo de los siglos son muchos los hermanos que entregaron su vida como misioneros en medio del islam, haciendo de su vida servicio y diálogo. Así nos sentimos en estos momentos, los hermanos de Marruecos, como herederos de una larga tradición franciscana, como enviados por la Orden a vivir nuestra vocación en Marruecos como hermanos y menores llamados a vivir entre ellos, a encarnarnos allí donde vivimos y a vivir nuestra fe como orantes en medio de otros orantes.
La Custodia Franciscana en Marruecos combina la atención pastoral a la pequeña comunidad cristiana peregrina en Marruecos con una intensa labor social y cultural. Los Centros socioculturales de la Custodia en distintas fraternidades y la labor de los hermanos al servicio de los pobres, emigrantes y personas en situación de vulnerabilidad hacen presente el carisma franciscano de reconocer en toda persona, en toda criatura un hermano/a a quien amar. La experiencia del diálogo interreligioso con los musulmanes pasa por la amistad y el encuentro, así como por el diálogo de la caridad.
Nuestra presencia franciscana en Marrakech hunde sus raíces en el primer testimonio de los protomártires de la orden que abrieron un camino de presencia que se centró cada vez más en el reconocimiento del otro, en sus valores y en el desafío de trabajar juntos para la construcción del Reino de Dios.
La fraternidad franciscana de Marrakech, atiende una estructura pastoral parroquial muy variada e internacional y sostiene tres proyectos sociales a través de la Caritas de la parroquia: atención a las más vulnerables, servicio a personas migrantes subsaharianas y proyecto de atención a las víctimas del terremoto del 8 de septiembre de 2023.
La experiencia de este servicio social, en colaboración con amigos y voluntarios marroquíes y musulmanes nos hacen reconocer valores comunes e implicarnos juntos en la construcción de un mundo más justo para todos. Nos hacemos presentes junto a las víctimas del terremoto, en un ritmo diario con dos equipos que desde nuestra comunidad parroquial suben a la montaña para curar a los enfermos, ayudar en la reconstrucción material y social, trabajar por el realojo de familias, colaborar con la sociedad civil en programas de desarrollo humano y social. La experiencia de amistad, que se está creando con la gente de estas pequeñas poblaciones, está abriendo las puertas a una presencia nueva de ver a la iglesia, como presencia de servicio y en diálogo de fe con toda la gente que encontramos. Es realmente significativo como en cada momento de inauguración de uno de los proyectos de Caritas, el fraile y el imam se encuentran, se abrazan, oran juntos y participan en la inauguración de los nuevos espacios al servicio de los más desfavorecidos, gente que si ya era pobre, tras el terremoto se quedaron totalmente sin nada. Para participar, en clave franciscana, en la edificación de una sociedad abierta, plural y solidaria, queremos desarrollar la cultura del diálogo como el camino a seguir; la colaboración, como conducta; y el conocimiento recíproco, como método y criterio. Este es el camino que estamos llamados a recorrer para abrir el camino a un espíritu de colaboración fructífera y respetuosa, “comunicando a todas la criaturas que no hay Omnipotente sino Dios”.









