El movimiento Tejer la paz

Ago 11, 2026 | Testimonios

Este movimiento es una iniciativa del partido político Por un Mundo más Justo, con la intención de que llegue a convertirse en un movimiento ciudadano.

¿Por qué surge “Tejer la paz”?

Porque vivimos en tiempos de violencia, polarización y miedo; pero la mayor parte de las personas queremos convivir, entendernos y vivir en paz.

Tejer la paz nace para promover una cultura de paz, para mostrar que la voluntad de vivir en paz forma parte de nuestra identidad y es una prioridad compartida en la sociedad.

La paz se construye en lo cotidiano: en cómo hablamos, debatimos, resolvemos los conflictos y participamos en la vida pública.

La paz no se espera, la paz se teje

Ese es nuestro lema. Creemos que la paz no es una espera pasiva, sino una decisión colectiva, que implica una forma de vivir y relacionarse.

La paz se practica, se comparte, se contagia.

Gesto: tejer juntas y juntos

Hemos elegido el gesto simbólico de sentarnos a tejer con agujas y lanas de colores, porque tejer es unir hilos distintos sin romperlos. Así expresamos:

  • Que entendemos la diversidad como una riqueza
  • Que elegimos el diálogo y la diplomacia frente a la guerra o la ley del más fuerte
  • Que elegimos defender la vida y la dignidad de cada persona
  • Que elegimos construir convivencia aquí y cooperación más allá de nuestras fronteras

Objetivo

  • Sumar cada vez a más personas que quieran construir comunidad
  • Llenar las calles de símbolos que unan
  • Hacer circular una cultura de paz en redes
  • Multiplicar los gestos visibles

Para ello, el sábado 16 de mayo nos dimos cita en Pamplona, Bilbao, Oviedo y Madrid para presentarnos y darnos a conocer. Formamos, en lugares céntricos de la ciudad, un corro de personas que tejíamos con agujas y lanas, conversando con tranquilidad, enseñando al que no sabía tejer. Aprovechamos para explicar nuestro gesto y propósito a quienes se acercaban, repartiendo folletos y el logo de “Tejer la paz”.

En Barcelona, Valencia y alguna ciudad de Andalucía lo harán un poco más adelante.

Nuestra intención es repetir estos encuentros con cierta periodicidad.

Un gesto y algo más

Como partido estamos haciendo una reflexión desde el convencimiento de que una paz duradera necesita sociedades más justas, una ciudadanía crítica y solidaria y unas instituciones que pongan a la persona en el centro de la política.

De aquí surgen una serie de propuestas que van desde lo global a lo local y en las que nos comprometemos a trabajar; como, por ejemplo:

“Seguridad es invertir en vida, no en armas”: elegimos la defensa de la vida y la seguridad integral por encima del negocio de las armas y del horror de la destrucción. La historia nos demuestra que la violencia engendra violencia y las armas no solucionan los problemas a largo plazo.

Y para ello, proponemos:

1.- Garantizar la trasparencia y rendición de cuentas a la ciudadanía en lo relativo a los presupuestos de defensa mediante:

a) realización de una auditoría anual externa, transparente y pública que informe de la gestión del gasto público a la ciudadanía

b) evitar el uso de ingenierías presupuestarias que enmascaren el gasto militar en partidas de otros ministerios

c) obligación de realizar consultas telemáticas a la ciudadanía para el incremento de las partidas presupuestarias aprobadas en materia de defensa o seguridad

2.- No avanzar en la escalada armamentística, incrementando el gasto militar estatal y europeo. Proponemos reorientar las partidas para atender las necesidades básicas de la ciudadanía.

3.- Superar el discurso del miedo como base de la política de seguridad:

a) apostar por la confianza, la fraternidad entre los pueblos y la cooperación internacional como base de la seguridad

b) desvelar los mecanismos de financiación y los intereses económicos que hay detrás de la cultura del miedo.

Estas y otras propuestas están siendo elaboradas por un grupo de trabajo y posteriormente se van poniendo en conocimiento de la afiliación.

También se ha creado una “Escuela de tejer la paz” que sirva de espacio de reflexión y formación para los afiliados. De momento, hemos tenido una charla online con preguntas y diálogo al final. La ponente destacaba que la paz está fuera de las agendas políticas y también de los medios; en este momento hay abiertos en el mundo 40 procesos de paz de los que nadie habla. Nos animaba a hacer nuestro trabajo humildemente, sin dejarnos paralizar por el contexto de barbarie en el que estamos inmersos. Tenemos que estar convencidos de que la paz es posible.

ILP para la regularización de personas migrantes

 La Iniciativa Legislativa Popular para la regularización extraordinaria de las personas migradas se puso en marcha a finales del 2020 y se recogieron más de 700.000 firmas a lo largo del año 2021. Se implicaron en la recogida de firmas 14.000 personas y se consiguió unir a más de 900 organizaciones muy diversas para esta causa, de esta manera se pudo percibir la propuesta como un movimiento ciudadano transversal. El número de firmas que se exigen en una ILP son 500.000.

Las personas migradas como Lamine Sarr o los portavoces de Regularización Ya fueron los rostros visibles, ya que son los protagonistas directos de la ley. El partido Por un Mundo más Justo ofreció la estructura (personas, herramientas informáticas, etc.) que hizo culminar con éxito la campaña de recogida de firmas. Después vino un trabajo incansable para convencer a los partidos políticos de que admitieran a trámite la propuesta. Estuvo a punto de fracasar dado el enfrentamiento PSOE-PP, pero finalmente se aprobó con los votos a favor del congreso, excepto Vox.

Desafortunadamente, después del debate y la presentación de enmiendas en la comisión parlamentaria, la ILP se estancó por falta de voluntad política. Finalmente, el gobierno en un acuerdo con Podemos aprobó la regularización extraordinaria por decreto. Hubiera sido deseable que esta ley fuera una ley apoyada por la mayoría del Congreso, pero dadas las circunstancias de polarización y desencuentro, a lo que se suma el discurso xenófobo de algunos políticos, no ha sido posible.

En estos momentos y hasta finales de junio (probablemente con prórroga) más de 500.000 personas están intentando obtener su regularización; es decir, poder vivir con un poco de dignidad.