El 18 de junio se hizo público, desde Florencia, el Manifiesto: “La ola del cambio para las mujeres del Mediterráneo”. El evento se celebró en el Palazzo Vecchio y la primera firmante fue la Dra. Sara Funaro, alcaldesa de Florencia.
Por este motivo, y gracias a la invitación de OIKOS Mediterráneo, participé en la mesa redonda con mi testimonio, por el compromiso que tenemos en Estambul con el proyecto “Ciudadela de las Flores” en favor de las mujeres que han sufrido violencia, para la acogida de personas migrantes y mujeres inmigrantes en prisión.
El Manifiesto quiere promover, valorar y conectar todas las historias de mujeres que están contribuyendo al cambio, generando acciones de cuidado y de paz. Concebido como una herramienta abierta, dinámica y generativa, el Manifiesto pretende fomentar el cambio mediante la construcción de una red mediterránea. Con una perspectiva unitaria y concreta, se inspira en los principios de la Declaración de los Derechos Humanos y de la Ecología Integral, promoviendo —con responsabilidad hacia las generaciones futuras— la acción colectiva para la construcción del bien común y la salvaguardia de los derechos de cada persona.
Las mujeres en el Mediterráneo enfrentan numerosos desafíos, que varían según los países: discriminación, violencia de género, limitaciones económicas y sociales, dificultades en el acceso a la educación y la salud. Más concretamente, las mujeres migrantes y las mujeres en países en conflicto se enfrentan a situaciones de extrema vulnerabilidad; a menudo son víctimas de trata, violencia sexual y explotación durante su viaje. Esta vulnerabilidad nos interpela y nos llama a todos al cuidado. Y nosotras, como Hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, nos sentimos interpeladas cada día a caminar junto a tantos hombres y mujeres que sufren todo tipo de discriminación.
Junto a la vulnerabilidad, el Manifiesto quiere reconocer la fuerza y la determinación de tantas mujeres que tejen relaciones, entrelazan esperanza, cultivan la confianza y así contribuyen al cambio. Con su labor —hecha de curiosidad, ingenio, cuidado, coraje y apertura— generan una nueva visión del futuro, abriendo puentes, posibilidades de diálogo y nuevas y diversas miradas. Queremos promover sus historias, conectarlas y dejar que sean fermento de cambio en la cuenca mediterránea, para que la vida pueda volver a florecer.
Nuestra misión en Estambul busca promover valores como la justicia, la dignidad y la solidaridad, que se traducen en compromisos concretos por la igualdad de género, el diálogo intercultural e intergeneracional, la innovación responsable, el compartir del conocimiento, la paz y la seguridad, con el objetivo de construir un nuevo humanismo mediterráneo y digital.
Agradezco a OIKOS Mediterráneo por esta valiosa experiencia y por la visibilidad que ha dado a nuestro proyecto, que es un reflejo de tantos otros proyectos de nuestra Congregación, porque hoy, nosotras, religiosas y mujeres comprometidas en la Iglesia, deseamos compartir, promover y sostener la dignidad de todos los hijos e hijas de Dios. En este evento he podido llevar y hablar de muchas experiencias y encuentros que he vivido en estos diez años en Estambul; he dado voz a muchas mujeres heridas y recordado la soledad de las mujeres que encuentro en la cárcel… y he podido mostrar la alegría y el compromiso como FMSC en este delicado y hermoso servicio que realizamos como fraternidad en este maravilloso país. Agradezco al Señor por este bellísimo don y agradecemos a los benefactores que hacen posible este trabajo-servicio.Hna. Miriam Oyarzo, fmsc





