Del 24 al 27 de marzo de 2026, en la ciudad de Estambul (Turquía), en el convento de los Frailes Menores de Santa María Draperis, se celebró el encuentro anual del Comité de coordinación de la Red Franciscana del Mediterráneo (RFMed).
La elección de Estambul no es casual: ciudad puente entre Oriente y Occidente, lugar de encuentro entre culturas y religiones, representa hoy más que nunca un signo concreto de diálogo y una llamada a la paz en un contexto mundial marcado por tensiones y conflictos.
El encuentro se abrió con una visita a la isla de Büyükada, en el mar de Mármara, donde los participantes se reunieron con la fraternidad de las Hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón y conocieron de cerca la realidad de la “Ciudadela de las Flores”. En este contexto, la escucha directa de historias de migración ofreció una mirada concreta sobre las dinámicas de sufrimiento y esperanza que atraviesan hoy el Mediterráneo. De esta experiencia surgió el deseo de fortalecer aún más la red, partiendo de la vida real de las personas.
Los trabajos del Comité se desarrollaron en torno a momentos de escucha mutua y de puesta en común de la misión. Tuvo especial relevancia el testimonio de los frailes que trabajan en Estambul, Fr. Felianus Dogon, guardián de la fraternidad, y Fr. Antonius Duma, quienes presentaron el núcleo de su servicio pastoral.
Las jornadas estuvieron dedicadas principalmente a la evaluación de los tres ámbitos principales de la red —migrantes, diálogo y paz, jóvenes—, con una revisión de las actividades realizadas en 2025 y la planificación para el bienio 2026-2027. También se presentó el informe anual y se reconsideraron las estrategias de comunicación de la RFMed.
Una contribución significativa fue la de Fr. Eunan McMullan, quien presentó las actividades de Franciscans International, ofreciendo una visión más amplia del compromiso franciscano a nivel global.
El encuentro se enriqueció además gracias a la conexión virtual con el padre Alexis Leproux, desde Marsella, responsable de la Coordinación eclesial del Mediterráneo, con quien fue posible presentar la red y reforzar los vínculos de colaboración entre las diversas realidades eclesiales de la cuenca mediterránea.
Estos días han confirmado la urgencia y el valor de seguir construyendo relaciones, promover el diálogo y sostener procesos de paz, en un espacio —el Mediterráneo— que hoy sigue siendo frontera y muro para la construcción de fraternidad entre los pueblos.





