MED25 Bel Espoir: un camino de fraternidad, diálogo y esperanza en el Mediterráneo

Dic 30, 2025 | Diálogo y paz, Jóvenes

El proyecto MED25 Bel Espoir ha culminado en Marsella tras una intensa travesía de ocho meses por el Mediterráneo, convertida en un auténtico signo de esperanza, fraternidad y compromiso por la paz.

Como RFMed, Fray Fausto participó en la primera etapa del recorrido, de Barcelona a Tetuán, acompañando a un grupo de 20 jóvenes procedentes de 14 nacionalidades de las cinco riberas del Mediterráneo. La última etapa concluyó en Marsella, donde se reunieron jóvenes y acompañantes de esta fase junto a numerosos participantes de las siete etapas anteriores.

Un festival por la paz en Marsella

El 25 de octubre, el Bel Espoir llegó al puerto de Marsella tras partir quince días antes desde Nápoles, pasando por Ostia. La llegada fue celebrada con un gran festival por la paz en la explanada J4, con mesas redondas, talleres participativos, actividades al aire libre y un escenario abierto a expresiones culturales de todo el Mediterráneo.

La peregrinación concluyó el 26 de octubre con la Eucaristía en la Catedral de Notre-Dame de la Major, presidida por el cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella.

Jóvenes, protagonistas de una paz posible

El responsable del proyecto, Padre Alexis Leproux, destacó el papel central de los jóvenes participantes:

“A lo largo de este año, los jóvenes del MED25 Bel Espoir se han convertido en actores y testigos de una paz siempre posible. Han demostrado que es posible construir, incluso en un espacio pequeño, una fraternidad pacífica y gozosa. Nuestro futuro está en gran parte en sus manos.”

El proyecto agradeció también a las Iglesias locales y a los obispos de las ciudades visitadas, así como a los ocho monasterios (Carmelitas de Tanger; Hermanas Agustinas de Pennabilli; Hermanas Agustinas de Sotillo; Hermanas Agustinas de Rossano; Hermanas de la Asunción de Ain Arik; Clarisas de Bari; Clarisas de Shkodër y Benedictinas de Lioba) que acompañaron espiritualmente la travesía con su oración constante.

Un proyecto nacido del llamamiento del Papa Francisco

El cardenal Aveline recordó que esta iniciativa nació del llamamiento del Papa Francisco durante los encuentros MED23 en Marsella, cuando invitó a los jóvenes del Mediterráneo a convertir esta región en un auténtico “laboratorio de paz”.

Desde su salida del puerto de Barcelona el 1 de marzo, el barco ha recorrido Marruecos, Sicilia, Túnez, Malta, Creta, Chipre, Estambul, Atenas, Albania, diversas ciudades italianas y Francia, hasta llegar finalmente a Marsella.

De esa llamada surgió la propuesta de embarcar a jóvenes de todos los países mediterráneos en una goleta, el Bel Espoir, para recorrer juntos distintas ciudades y reflexionar sobre los grandes desafíos actuales: la paz y la justicia, la ecología, las migraciones y el diálogo interreligioso.

El diálogo como camino de paz

A bordo del Bel Espoir, los jóvenes compartieron la vida cotidiana, aprendiendo a dialogar, escucharse y respetarse en un espacio reducido, superando dificultades y construyendo lazos a través de la convivencia, la cultura, la música y las tradiciones de cada país.

Esta experiencia ha sido descrita como una auténtica “escuela de paz”, donde se aprende a trabajar juntos, a imaginar un futuro mejor y a tejer, paso a paso, una cultura del encuentro.

Un signo de esperanza para el mundo

El 17 de octubre, en el puerto de Ostia, el Papa León XIV visitó la goleta y animó a los jóvenes con estas palabras:

“El mundo de hoy necesita, más que palabras, signos y gestos que transmitan esperanza. Con el nombre de este barco y con su compromiso, ustedes son un verdadero signo de esperanza para el Mediterráneo y para el mundo.”

El Papa subrayó tres claves vividas durante la experiencia: el diálogo constante, la convivencia respetuosa en la diversidad y el compromiso de ser artesanos de paz en un mundo marcado por la violencia y la polarización.

Mirando al futuro

Más de 100 jóvenes de todo el Mediterráneo se reunieron en Marsella para celebrar el final de esta travesía, que no cierra un camino, sino que abre nuevas posibilidades de compromiso compartido.

El MED25 Bel Espoir deja un mensaje claro: la paz es posible cuando se construye desde el encuentro, la fraternidad y la responsabilidad común por el cuidado de los demás y del mundo que compartimos.